Sálvame

«Si observamos el mundo que nos rodea y el que diariamente nos muestran los medios de comunicación, podemos llegar a la íntima conclusión de que tal mundo percibido fuera de nosotros debe estar regido por unas mentes poco inteligentes, tremendamente egoístas o patológicamente enfermas». Manuel López Arrabal en su artículo titulado: ¿Nos gobiernan mentes psicópatas? 

Vamos a contar cuentos para que nos ayude a conciliar el sueño si es que se puede estar más dormido de lo que estamos. Pero para este cuento vamos a hacer el esfuerzo de llamar a las cosas por su nombre que ya está bien de echar balones fuera. 

Érase una vez un maravilloso mundo gobernado por cuatro payasos y un séquito incontable de seguidores que le reían las gracias…

Cuando la ciencia no puede explicar una cosa interviene la fe y eso, al parecer, resta valor. Cuando algo no cuadra con el sistema es conspiración y seguimos restando. Pero, ¿y qué pasa cuando logras abrir los ojos aunque solo sea por un puto segundo, ves lo que ves y sientes lo que sientes? 

Lo que hace complicado de vivir en el mundo en el que vivimos es el miedo. No somos dueños de nuestras vidas y esa sensación, más allá del vértigo que produce, nos acojona. Somos dependientes de un sistema tan antiguo como duradero. Un sistema eficaz para convertirnos en ineficaces desde que nacemos.

Creemos que podemos elegir, ¿realmente lo crees? ¿Qué es lo que eliges? Eliges lo que quieren que elijas dentro de un entramado perfectamente estudiado y organizado que asimilamos desde la cuna. ¿Estamos determinados o indeterminados? Yo diría mejor que estamos manipulados. 

No se trata de que la izquierda sea mala o la derecha peor. Se trata de que los gobiernos forman parte del mismo sistema manido y corrompido que dirige el mundo, tu mundo, nuestro mundo, nuestras vidas.

Debemos ser conscientes que nosotros somos y formamos parte de un todo. Los que mueven los hilos van por libres, no forman parte de nosotros. Ellos no nos sirven, nosotros les servimos a ellos. Pero hay que ser conscientes de algo muy importante, ellos no son nada sin nosotros, y ¿nosotros sin ellos? Si no te asusta llamar a las cosas por su nombre, ¿por qué te cuesta tan aceptar que somos corderitos?

juan antonio jimenez: sálvame

¿Igualdad? ¿Justicia para todos? ¿Separación de poderes? ¿Salud de calidad para todos? 

Hambre, corrupción, pobreza, guerras, armas, mentiras, manipulación, tapaderas, memoria histórica, fines partidistas, estadísticas, control de la natalidad, mortalidad, enfermedad, medicamentos, vacunas, poder, dinero, corrupción, cambio climático, contaminación, pandemias, ricos, pobres, miseria, paro, inestabilidad, drogas, incertidumbre, miedo… 

El gran negocio de la industria alimentaria y farmacéutica siempre van de la mano porque somos lo que comemos y lo que comemos nos enferma y recurrimos inevitablemente al fármaco que esté de moda para seguir consumiendo y desperdiciando nuestras vidas que se disipan entre falsas promesas y falsas esperanzas. 

Fumar mata pero te lo vendo porque no se puede erradicar de golpe pero, sin embargo, de la noche a la mañana nos confinan en nuestras casas durante semanas y todos terminamos aplaudiendo. 

Cada vez hay más ludópatas. Eso significa que ahora es el momento de abrir más salones de juego y te bombardeo todas las noches en la caja tonta con partidas de póker anunciadas a bombo y platillo por auténticos cracks del fútbol, y encima te lo vendo como que el deporte es salud. ¡Vamos, no me jodas! 

No es de extrañar que oiga hablar de la nueva normalidad y se me abran las carnes. Porque eso sólo puede significar que vamos a echar de menos la mierda y antigua normalidad en la que sobrevivíamos. 

¿De verdad que la solución es elegir a la izquierda o a la derecha? Yo llevo votando 30 años y la cosa no hace más que empeorar. ¿Qué es una mala racha? ¿Que son ciclos? ¡Vaya suerte la mía! ¡Vaya suerte la de mis padres! ¡Vaya suerte la de mis abuelos! Etc, etc, etc…

¿De verdad importa a quién votes cuando sigue habiendo desigualdad social y acumulación de riquezas en manos de unos pocos? ¿De verdad merece la pena un «paseillo» en manada cada cuatro años a las urnas? ¿De verdad va a cambiar nuestra votación para que deje de seguir muriendo, en pleno siglo XXI, gente de hambre? ¿De verdad me vas a hablar de progreso? El mismo perro con distinto collar y si contestas SI pues date una vuelta por las urnas para seguir probando suerte mientras consume tu tiempo y tu vida. No te quepa la menor duda que nuestra verdadera riqueza es nuestro tiempo y es lo primero que nos roban.

No se trata de votar a unos o a otros, se trata de arrancar de cuajo la cortina de humo que nos ciega y dejar que entre la luz a tus ojos. No olvides que sin luz no vemos. ¿Se puede llegar a ser conscientes de que no queremos seguir viviendo como vivimos (engañados y manipulados)? 

Lo que está en juego no es que gane tu color político, es el Bien Común y eso está por encima de cualquier ideología obsoleta cuando lo único que hacen es desviar nuestra atención a sus peleas de patio de recreo y encima les pagamos por ello. Y como no tienen suficiente, nos roban si es que se le puede llamar robar porque el dinero nunca nos perteneció. 

Ellos no son los responsables de nuestro apollardamiento, ellos se limitan a mantener un sistema impuesto por una élite de poder; los verdaderos responsables somos nosotros que entramos en su juego y aceptamos ser ignorantes depositando en ellos, por simpatía o por una absurda ideología ficticia, nuestra «confianza» más ciega. No somos conscientes de que les servimos nuestras vidas en bandeja. 

Nos necesitamos. No es que tengamos cosas en común, es que formamos parte de un todo, debemos de remar juntos y en la misma dirección. Ahora unos van para la izquierda, otros para la derecha pero solo juntos iremos de frente. La unión hace la fuerza y no te quepa la menor duda que ellos sí están unidos, pero nosotros somos más y sin nosotros no hay juego, el sistema se colapsa. Lo acabamos de comprobar con el bichito este pero nos inoculan miedo para meternos en vereda.

Miedo, mucho miedo. Miedo a perder el trabajo, las pensiones, tu falsa estabilidad. Miedo a no poder seguir pagando para poder vivir y, esta vez, ten por seguro que no vas a tener ninguna facilidad para que pagues tu libertad como en los tiempos del algodón porque sí, eres un esclavo, somos esclavos y ni lo creemos.

Cada vez hay más odio e intolerancia y eso alimenta su sed de poder. ¿De verdad somos libres? ¿De verdad creemos que todo lo que escribimos y subimos a Facebook, Instagram o WhatsApp queda en saco roto y no es clasificado y archivado para tenernos controlados y etiquetados para, cuando llegue el momento, vendernos exactamente lo que queremos en el mejor de los casos? Igual pienses que no tienes nada que ocultar pero tus pensamientos, tu propia vida e intimidad viaja por la nube y será continuamente subastada para terminar en el mejor postor. ¿De verdad crees que tienes capacidad de elección o quizá no tengas otra opción cuando ellos son los que dictan tu voluntad según los datos que les aportamos gustosa y gratuitamente? Todo vale a cambio de satisfacer nuestro Ego cuando solos no somos absolutamente nada. Nuestro miedo es su garantía para mantener el status quo. 

¿Soy demasiado catastrofista? ¿De verdad crees que necesitas pruebas? ¿De verdad crees que son meras teorías conspiranoicas? Te contesto con otra pregunta: ¿necesitas más pruebas de que hay corrupción por parte de la izquierda y de la derecha en nuestro país? Aún viendo la evidencia y golpeándote en la cara siguen gozando de tu simpatía simplemente porque sigues un ideal que te han estado inculcando desde niño y no te has enterado, y ahora con Internet han terminado de hackear tu mente, nuestra mente. Yo seré un alarmista pero tú defiendes lo indefendible, le ríes las gracias y los aplaudes. Pienso luego existo: definitivamente no existo. 

Pero no te preocupes, esto es solo un cuento, una paranoia o una teoría conspiranoica más. Cualquier parecido de este cuento con la realidad es pura coincidencia y si lo prefieres, hasta una estupidez. No se puede llamar a las cosas por su nombre cuando esto no tiene nombre. No se puede pretender cambiar las cosas cuando, en el mejor de los casos, hacemos la vista gorda, así que de despertar mejor no hablamos. 

Esto es un cuento en mayúscula pero no te olvides que todo cuento alberga una moraleja. ¿Te la tengo que leer? O mejor dicho, ¿la quieres escuchar? Mejor en otro momento que empieza el Sálvame, eso sí es la auténtica realidad y la verdadera razón de porqué estamos donde estamos: NAUFRAGANDO. 

Pongamos música al cuentecito: ¡Sálvame, soy un náufrago! 

Quién le iba a decir a Bibi Andersen que ella iba a salvar a la humanidad. Sinceramente, y como estoy completamente convencido que de tonta no tiene ni un pelo, apuesto que no hubiera grabado la canción si llega a saber que iba a ser utilizada para lavar cerebros. 

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