La Letra Pequeña

Los ojos, el espejo del alma.
La misma mirada aunque algo más cansada de tanto forzarla por ver para creer.

Las lágrimas del alma que buscan su cauce en las arrugas del tiempo que conjugan la añoranza del pasado, el ingrato presente y el futuro siempre incierto.

juan antonio jimenez: la letra pequeña

Mi mirada no oculta nada ni se esconde tras las gafas. Nunca he sentido la necesidad de protegerme de la realidad con el escudo de la maldad y del engaño, y Dios me libre de tener que pasar por esa enfermedad. Aunque según Dangerfiel, la bondad «también tiene algo de trastorno» y yo digo que ni Juan ni Juanillo.

Tengo la vista cansada, arrugas en el corazón y me duele el alma pues ahora leo con mayor precisión la letra pequeña de este contrato que he firmado con esta empresa que es la vida.

Toda esta retahíla para decir que veo menos que Pepe Leches, que los años no pasan en balde y que nadie está libre de goteras por mucho que uno sienta que el pasado fue ayer y que el futuro está muy lejos aunque, nadie me puede negar, que mucho más negro.

Cómo pasa el tiempo y de tanto llorar me da por reír, ¿acaso he dejado de ser aquel niño que fui? 

De lejos te veo venir, mientras más te acercas más pereza me das y cuando te tengo en frente no lo puedo remediar, un poco de asco ya me das. La desidia y la desgana que provoca quien no va de cara.

¿Quién pone título a este escrito para que lo pueda nombrar? Ahora lo veo todo mucho mejor aunque de cerca. De lejos sigo viendo con la misma inocencia y me sigue costando ver venir al que no viene de frente: dándome la vuelta, dorándome la píldora para acabar tocándome los innombrables mientras suscribe su propia letra pequeña.

Qué traicionera y pendenciera es esa letra pequeña que de ella nadie se salva y que todos tenemos impresa en alguna parte de nuestro yo más deplorable y más ruin.

Como diría Aute: «Qué cosas se me ocurren, todo esto es tan pueril. Si yo sólo pasaba, pasaba por aquí». 

Ahora lo veo todo un poco más claro. Se ve que ya empiezo a estar cansado.

Termino con la canción antes mencionada, Pasaba por aquí, de Luis Eduardo Aute cantada a dúo con Pedro Guerra que versionó en el año 2000:

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