¿Estamos en la nube o en las nubes?

Parece ser que las personas cada vez nos necesitamos menos y nos puede parecer que eso es bueno. La independencia es un lujo, un valor añadido, un signo de fortaleza y hasta un orgullo el valerse por sí mismo y no necesitar absolutamente a nadie. Todo depende de nosotros mismos.

juan antonio jimenez: ¿estamos en la nube o en las nubes?

El secreto de la felicidad se nos ha revelado: parece que todo estriba en no necesitar a nadie. Esto me lleva a recordar una canción de uno de los grupos más importantes de «la movida madrileña»: Parálisis Permanente y su canción Autosuficiencia.

Cada vez somos más autosufientes y por ende cada vez estamos más aislados. ¿Estamos recluidos en nuestro propio mundo mientras el mundo real se desmorona a nuestro alrededor? Pudiera parecer…

«Permaneced atentos», dice Jesús anunciando su próxima venida. Si ahora viniera nadie se daría cuenta. No encontraría a nadie mirando al cielo aunque todos estamos en «la nube». Y es que ya hablar de fe es tan absurdo como el no tener una cuenta en Facebook o en cualquier red social (tan red y tan poco social).

¡Estamos enganchados! Más enganchados que nunca a nuestro ego. Las redes sociales nos están devorando. Estamos perdiendo la capacidad de sociabilizar como humanos. Convertimos nuestra vida en El show de Truman.

Retocamos a diario nuestra vida, la llenamos de filtros y de poses imposibles en un permanente estado de felicidad perpetua e increíble. Nos cremos independientes y estamos más enganchados que nunca. Seducidos por el qué dirán, el qué pensarán y por los likes que recibiré.

Lo único que necesitamos de otros son «me gustas». Lo único que necesitamos es engrandecer nuestro ego y creernos nuestra falsa y desproporcionada vida virtual y material. Simplemente nos hemos adaptado, sin darnos cuenta, una vez más al sistema: la auténtica red.

El calor humano, nuestro verdadero ser, no se puede programar pero sí lo estamos olvidando a costa de salvaguardar nuestro ego. Y el ego, es lo único que nos separa de la auténtica felicidad. No somos «autosuficientes», somos un todo.

Estamos donde el sistema quiere que estemos: conectados permanentemente viviendo una vida que anhelamos y no logramos alcanzar por muchos likes que tengamos (parece ser…). No se trata de que no somos libres, se trata de que nos creemos libres por no depender de nadie. Hemos sustituido a ese «nadie» por un «me gusta» pero tras ese «me gusta» hay alguien, toda una contrariedad parece ser.

«Permaneced atentos», no es malo mirar al cielo de vez en cuando, más que nada por levantar la mirada de nuestro ombligo.

Igual Jesús no era Dios pero desde luego tenía visión de futuro, igual que Parálisis Permanente.

Y ahora voy a ejercer mi derecho a seguir esclavizado y compartir mi reflexión en la nube.

Compartir y dar me gusta por favor, aunque vaya de autosuficiente, te necesito más que nunca.

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