Educare

Educación y educar provienen del verbo latino educare, que significa «contribuir a sacar del otro lo mejor de sí». Hasta aquí perfecto, pero no te olvides de que el objetivo del sistema educativo es prepararte para incorporarte al mercado laboral.

¿Qué pasa cuando tu vocación, tu talento, es la música, por ejemplo? ¿Qué pasa cuando le dices a tu madre: ¡mamá quiero ser artista!? Pues pasa lo que pasa siempre: ¡hijo lo que tienes que hacer es prepararte unas oposiciones o que fulanito de tal te enchufe de cajero en el banco!

Tus padres conocen bien tu vocación, tu don, tu talento pero no quieren que tú seas el bicho raro y te descuelgues del sistema. Y no los culpo, esos son los sistemas de creencias que nos han grabado a fuego desde que nacemos para convertirnos en «sujetos de provecho», «hombres de bien», «buenos currantes, sacrificados y abnegados», «aquellos que levantan el país».

Sólo serás considerado músico si ganas suficiente dinero. Si no ganas dinero, no eres músico, es un hobby. Pero resulta que ese hobby mío es mi talento, mi vocación y no el de ser médico o poner copas en la barra de un bar. Por lo tanto, no se premia tu talento, se «premia» tu capacidad de sufrimiento por hacer algo que no quieres hacer a cambio de un misero sueldo. Al fin y al cabo: el hombre es él y sus circunstancias.

Yo, con 14 años sabía que lo mío era la música. En el instituto nos hicieron uno de esos test para ver cuál sería las profesiones a desarrollar en nuestro brillante futuro laboral  que nos aguardaba. Pues bien, yo saqué un nueve y pico en música, estaba convencido que mi vida era la música (pobrecito mío, qué iluso era). La psicóloga me dijo que el instituto no era lo mío, que no perdiera el tiempo y estudiara un módulo de fp para poder incorporarme al mercado laboral lo antes posible y que me olvidara de gilipolleses. Lo de «gilipolleses» no me lo dijo pero lo supuse porque me hizo sentir como un estúpido.

juan antonio jimenez: educare

Conclusión: que el sistema educativo no pudo sacar lo mejor de mí porque mi talento no tenía salida laboral y aquí de lo que se trata es de producir a saco para que la «maquinaria» no pare. Hay que ser prácticos. Cuando te jubiles, si te queda fuerzas y ganas, te dedicas a tocar el piano o la flauta travesera.

Demasiada basura nos meten en la cabeza ¿no crees? No sé de qué me ha servido a mí en la vida tirarme todo un año de mi vida haciendo derivadas e integrales repitiendo como un loro la dichosa frase «un día vi una vaca vestida de uniforme». Pues no, nunca he visto una vaca de uniforme pero sí me hicieron una vez un test para ver cuál era mi futuro y se limpiaron el culo con él porque el resultado no fue el esperado.

Tienes dos opciones: o entras por el aro o entras por el aro.

Que conste que no estoy resentido. Nunca he dejado de hacer música. El poco tiempo libre que dispongo lo empleo en mi pasión. Eso sí, gran parte de mi tiempo lo empleo haciendo algo que no me gusta. Pero bueno, vamos despertando poco a poco.

El fondo de toda esta parrafada es que el sistema no nos educa, nos forma para incorporarnos al mercado laboral y ser un engranaje más de la cadena que alimenta al poder económico (a nuestros señores y dueños).

Como hemos visto, educar debe estar ligado a tus dones y talentos, según el término de donde viene educar (educare). Mientras que formar no tiene porqué estarlo, como bien me hizo saber la psicóloga. Tampoco la culpo, ella me dijo claramente lo que había y punto.

El sistema educativo es una de las armas más poderosas de nuestro «querido» sistema. Aunque creamos lo contrario, no educa (educare) como yo pude comprobar en mis propias carnes, «te amolda y somete a lo que el sistema social y económico imperante quiere de nosotros que no es otra cosa que te incorpores al mercado laboralConsciencia, Emilio Carrillo.

Evidentemente, si con el tiempo hubiera triunfado con la música, aunque lo hubiera hecho con cualquier reguetón de mierda que escuchamos, sí me llamarían músico simplemente porque tanto (dinero) tienes tanto vales.

Se premia el dinero no el talento, aquí lo que importa es la pasta y pagar impuestos. El talento no se premia tan a la ligera.

Pero ¿cuál es el verdadero triunfo? No es otro que dedicarte a lo que amas y no te importa un carajo el maldito parné. Si he buscado durante mi vida que se me «premie» por mi talento es por cubrir las necesidades que el sistema me ha dicho que tengo y callarle la puta boca. Buscar el dinero en tu talento sólo significa aceptar el sistema impuesto y que entras por el aro.

«Como padre o madre, o como educador, es hora de que recuerdes y recuperes lo que es la esencia de la educación: consiste en colaborar para que el niño, el adolescente o el joven se conozca así mismo y, al hacerlo, ponga en valor sus dones y talentos. Así dará lo mejor de sí. De otro modo, se está abonando el terreno de la frustración y el sufrimiento». Consciencia, Emilio Carrillo.

Se dice que «los viejos roqueros nunca mueren». Lo que no muere nunca es tu don o tu talento, cualquiera que sea, aunque el sistema se empeñe en enterrarlo.

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